Cómo perciben el mundo los perros: colores, olores y sonidos explicados

Vivir con un perro es compartir su día a día, observar sus reacciones y sus interacciones con el entorno. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo percibe realmente el mundo tu perro? Su vista, olfato y oído funcionan de manera diferente a los nuestros. Comprender cómo vive la vida a través de sus sentidos te permitirá enriquecer la relación que compartes con él y satisfacer mejor sus necesidades.
La vista: una percepción diferente pero adaptada
El ser humano tiene un campo visual de unos 180°, mientras que el del perro alcanza casi los 250°. Sus ojos, situados más a los lados, le ofrecen una visión panorámica mucho más amplia. Sin embargo, su agudeza visual es aproximadamente seis veces menor que la nuestra: distingue menos detalles.
Esta diferencia se explica por la ausencia, en el perro, de una zona retiniana llamada fóvea, muy rica en receptores en el humano. En cambio, tiene un gran número de bastones, las células de la retina sensibles a la luz y al movimiento. Por eso, tu perro detecta fácilmente un ligero movimiento, incluso a distancia, mientras que podría no distinguir un objeto inmóvil.
Por la noche, los perros ven mejor que nosotros. Su retina contiene unos 200 millones de bastones, frente a solo 100 millones en los humanos. También poseen una membrana reflectante en la parte posterior del ojo, el tapetum lucidum, que amplifica la luz. Esto es lo que provoca el efecto de "ojos brillantes" en la oscuridad.
Los colores percibidos por el perro
Contrariamente a la creencia popular, los perros no ven en blanco y negro. Su visión se describe como bicromática: perciben principalmente tonos de azul, violeta, amarillo y verde, pero no rojos ni naranjas. Esto se debe a que solo tienen dos tipos de conos (células sensibles a los colores), en comparación con los tres de los humanos.
Si quieres elegir un juguete visible y estimulante para tu perro, ¡elige azul o violeta en lugar de rojo!
Una capacidad auditiva impresionante
El oído canino se compone, como el nuestro, de tres partes: externa, media e interna. El sonido es captado, amplificado y luego transformado en una señal eléctrica transmitida al cerebro.
La diferencia radica en el rango de frecuencias percibidas. El humano escucha entre 20 y 20 000 hercios, mientras que el perro percibe hasta 60 000 hercios. Es decir, su oído es unas 30 veces más sensible que el nuestro.
Esta capacidad le permite escuchar sonidos agudos que nosotros no percibimos. Gracias a esto, un perro puede detectar ultrasonidos emitidos por ciertas presas o por dispositivos de entrenamiento, como el silbato de ultrasonidos. En cambio, nosotros somos ligeramente mejores en la percepción de las bajas frecuencias.
Un oído que evoluciona con la edad
Al igual que en los humanos, la audición del perro disminuye con el tiempo. Algunos signos pueden indicar una pérdida de audición:
- Ya no reacciona a ciertos ruidos familiares.
- Ladra más a menudo o más fuerte.
- Parece perdido y te sigue más.
- Mueve menos las orejas o duerme más tiempo.
Ciertas razas, especialmente las de pelaje blanco o con patrones arlequín o merle (como el dálmata, el dogo argentino o el pastor blanco suizo), son más propensas a la sordera. Se puede realizar un examen veterinario, llamado Potencial Auditivo Evocado (PAE), a partir de los 5 meses para detectarla.
Cuidar las orejas de tu perro
El cuidado de las orejas es esencial para preservar la audición del perro. Dependiendo de la raza y de la forma de las orejas (caídas, peludas, propensas a otitis…), se recomienda limpiarlas aproximadamente una vez al mes con un producto adecuado, según las recomendaciones de tu veterinario.
El olfato: el sentido rey en el perro
Mientras que los humanos se basan principalmente en la vista y el oído, los perros perciben el mundo sobre todo a través de su nariz. Su olfato es una herramienta de comunicación, análisis e interpretación del mundo circundante.
Un perro posee alrededor de 250 millones de células olfativas, frente a solo 5 millones en los humanos. Su superficie olfativa es treinta veces mayor, lo que le permite detectar olores hasta un millón de veces menos concentrados de lo que nosotros podríamos percibir.
Gracias a esta sensibilidad, el perro puede seguir un rastro oloroso durante varias horas, incluso varios días, después del paso de una persona. Esto explica sus extraordinarias capacidades en la búsqueda de personas desaparecidas, detección de drogas o explosivos e incluso asistencia médica (perro de alerta para diabéticos o epilépticos).
Además de la nariz, los perros utilizan un órgano específico llamado órgano vomeronasal u órgano de Jacobson, situado en el paladar, detrás de los incisivos. Este órgano les permite analizar las feromonas y "saborear" los olores.
Gracias a él, tu perro puede saber quién ha pasado por allí, en qué estado emocional (estrés, miedo, alegría…) e incluso el sexo o el estado hormonal de otro animal.
Diferencias según las razas
No todas las razas disponen del mismo potencial olfativo. Los perros de hocico largo (como el pastor belga malinois o el labrador) tienen un olfato más desarrollado que las razas braquicéfalas, con el hocico chato (como el bulldog francés). Esto se explica simplemente por el espacio disponible para albergar las estructuras olfativas.
Estimular el olfato de tu perro
El olfato es una necesidad fundamental en el perro. Para mantenerlo y enriquecerlo, proponle actividades de "nosework" o juegos de olfato. Esconde golosinas en la casa o el jardín y deja que las encuentre. Estos ejercicios son divertidos, relajantes y mentalmente estimulantes.
Dato interesante: los perros no utilizan ambas fosas nasales de la misma manera. La fosa nasal izquierda procesa los olores familiares o agradables, mientras que la derecha analiza los olores nuevos o potencialmente inquietantes.
Los perros no perciben el mundo como nosotros. Su visión es menos precisa pero más amplia, su oído capta sonidos imperceptibles para el hombre, y su olfato domina todos sus demás sentidos.