¿Cómo perciben los gatos el mundo?

Los gatos nos han fascinado durante siglos. Su agilidad, su independencia y su misterioso comportamiento dan pie a muchas preguntas. Entre ellas, una pregunta recurrente es: ¿cómo perciben realmente los gatos el mundo que les rodea? Su vista, su oído, su olfato e incluso su sentido del tacto parecen funcionar en una frecuencia diferente a la nuestra.
Si alguna vez ha sorprendido a su gato mirando fijamente una pared desnuda, con aire concentrado, mientras usted solo ve un simple enlucido blanco, quizás se haya preguntado si él "veía" algo más. Su comportamiento alimenta una idea extendida: nuestros compañeros felinos tendrían acceso a información sensorial que nos es totalmente ajena.
¡Así que en este artículo investigamos cómo los gatos perciben el mundo!
Este artículo en breve:
El gato percibe un mundo sensorial muy diferente al nuestro: visión predominantemente azul y amarilla, excelente visión nocturna y detección precisa de movimientos.
• Su oído y olfato están extremadamente desarrollados, lo que le permite oír ultrasonidos y analizar su entorno gracias a los olores y las feromonas.
• Sus bigotes, almohadillas y el órgano de Jacobson completan este sistema sensorial, haciendo del gato un observador preciso y muy reactivo a lo que a nosotros se nos escapa.
La visión del gato: un mundo bicromático y nocturno
Contrariamente a una idea persistente, los gatos no ven en blanco y negro. Perciben algunos colores, pero no todos, y por lo tanto, perciben el mundo de manera diferente al ojo humano.
Los colores percibidos por el gato
El ser humano posee tres tipos de conos en la retina, lo que le permite distinguir tres colores primarios: rojo, verde y azul. Se habla entonces de visión tricromática.
El gato, en cambio, solo posee dos tipos de conos. Su percepción de los colores es, por lo tanto, bicromática: distingue principalmente el azul y el amarillo. Los matices de rojo y verde, tan evidentes para nosotros, le parecen descoloridos, incluso grisáceos.
Consejo divertido: para complacerlo, prefiera los juguetes azules o amarillos. Tendrán muchas más posibilidades de captar su atención que un hermoso balón rojo... que, a sus ojos, parecerá un viejo cojín polvoriento.
Una visión nocturna excepcional
Donde el gato pierde puntos en diversidad cromática, los recupera ampliamente en visión nocturna.
Detrás de su retina se encuentra una capa reflectante llamada tapetum lucidum. Actúa como un amplificador de luz natural y permite al gato ver hasta seis veces mejor que nosotros en la oscuridad.
Resultado: donde usted dudaría en poner un pie en el pasillo, su gato se mueve con fluidez, precisión y a veces con demasiado entusiasmo si un objeto se interpone en su camino.
Una visión adaptada a la caza
El gato no está hecho para escrutar detalles de cerca. Su visión se vuelve borrosa a corta distancia, pero sobresale en la detección de movimientos, incluso sutiles, a media y larga distancia.
Esta capacidad es una herencia directa de su instinto cazador: es inútil leer un manual de instrucciones cuando su prioridad es abalanzarse sobre una presa.
El oído del gato: un sensor de sonido de alta definición
Si el oído humano percibe sonidos hasta aproximadamente 20.000 Hz, el gato llega hasta los 64.000 Hz. En otras palabras, oye frecuencias tres veces más agudas que nosotros.
Un detector de ultrasonidos integrado
Esta facultad explica por qué los gatos reaccionan a ruidos imperceptibles para nosotros. Entre estos sonidos invisibles se encuentran los ultrasonidos emitidos por los roedores, que los gatos detectan con una precisión formidable. No es de extrañar que un gato le mire de repente con intensidad... mientras usted, por su parte, no oye absolutamente nada.
Orejas móviles e independientes
Cada oreja de gato puede moverse de forma autónoma gracias a 32 músculos auriculares. Esta característica le permite:
• localizar una fuente de sonido sin girar la cabeza,
• analizar un ruido antes de tomar una decisión,
• ahorrar energía (una pasión felina desconocida, pero omnipresente).
El gato puede así "escanear" su entorno sonoro como un radar.
El olfato del gato: un mundo de informaciones invisibles
Si pensaba que su gato lo reconoce únicamente por su voz o su cara, se equivoca. Es a través del olfato como lo identifica con mayor eficacia y esto influye directamente en su forma de percibir el mundo.
200 millones de células olfativas
El humano posee aproximadamente 5 millones de células olfativas. El gato cuenta con unos 200 millones. Sí, ha leído bien.
Gracias a esta sensibilidad olfativa extraordinaria, el gato puede:
• analizar su territorio,
• detectar otros animales,
• reconocer a los individuos de su grupo,
• detectar cambios ambientales sutiles.
El marcaje afectuoso y las feromonas
Cuando su gato frota su cabeza contra su pierna, no es una simple muestra de afecto. Lo marca con sus feromonas. Así afirma que usted forma parte de su grupo social.
¿Pensaba que usted era su dueño? Para él, es más bien su compañero de piso marcado con un rotulador invisible.
Los bigotes y el tacto: sensores ultrasensibles
Los bigotes del gato, llamados vibrisas, no son un detalle estético. Son verdaderas antenas sensoriales conectadas a terminaciones nerviosas extremadamente sensibles.
Los usos de las vibrisas
Le permiten:
• detectar corrientes de aire,
• sentir vibraciones cercanas,
• evaluar el ancho de un paso,
• moverse por la noche sin chocar con obstáculos.
Si aún tenía dudas, estos bigotes son a su sistema de navegación lo que el GPS es a su coche.
El papel de las almohadillas
Las almohadillas del gato también contienen receptores sensoriales muy desarrollados. Captan las vibraciones del suelo, lo que le permite al gato "sentir" sus pasos incluso antes de verlo.
El órgano de Jacobson: oler con la boca
Cuando su gato se queda con la boca entreabierta y el aire perplejo, no se trata de un fallo del sistema. En realidad, está activando el órgano de Jacobson, situado en el paladar.
Este mecanismo llamado flehmen le permite analizar información química presente en el aire, un complemento olfativo particularmente eficaz.
¿Y la intuición, entonces?
Es tentador atribuir una forma de intuición mística a los gatos. Lo que percibimos como intuición es a menudo la suma de sus capacidades sensoriales amplificadas, muy superiores a las nuestras.
Cada especie percibe el mundo según sus necesidades biológicas. El gato, depredador ágil pero prudente, utiliza un sistema sensorial diseñado para analizar, anticipar y reaccionar rápidamente.
Entonces, ¿los gatos tienen acceso a una dimensión secreta paralela? Tal vez...
Su percepción se basa en un cóctel sensorial diferente al nuestro, moldeado por su historia evolutiva y su modo de vida.