1 min 29/12/2025

¿Se le puede dar pescado a un perro?

Al perro le encanta el descubrimiento culinario, los nuevos sabores y gustos. Excepto en caso de problemas digestivos, los cambios de menú para los perros están permitidos y pueden incluso ser apreciados por nuestros pequeños compañeros. ¿Pero qué pasa con el pescado? ¿Se le puede dar pescado a un perro, qué tipo de pescado y en qué cantidad? "Nourrir comme La Nature" te lo explicará todo en este artículo.

El perro: un animal omnívoro

El perro es un carnívoro con tendencia omnívora: por lo tanto, se alimenta indistintamente de alimentos de origen animal. A menudo, el perro prefiere el pollo o la ternera, a veces el cordero o el cerdo, en trozos y mezclado con raciones de verduras.


Para alimentarlo de forma equilibrada y adaptada, se debe priorizar una mezcla de pienso y comida húmeda. Algunos dueños dan exclusivamente pienso, con comida húmeda como recompensa una vez a la semana, mientras que otros alternan ambos durante el día, con un cuenco de pienso a voluntad y una porción de comida tipo paté por la noche. Esto depende del perro, de su dieta, de su edad y de su estado de salud.


En cuanto a las comidas caseras, la situación es, en cambio, más compleja. La comida humana puede utilizarse perfectamente para alimentar a su compañero, pero debe adaptarse a sus necesidades nutricionales y complementarse con vitaminas y minerales, ya que las necesidades de nuestros perros son muy diferentes a las nuestras. La introducción de nuevos alimentos siempre debe hacerse de forma progresiva, observando las reacciones digestivas de su perro. Pero, ¿y el pescado? ¿Se le puede dar a su compañero? ¡La respuesta!

¿Se le puede dar pescado a un perro y cómo hacerlo?

Entonces, ¿mi perro puede comer pescado? En realidad, la respuesta es sí. Con su amor por la comida variada y su lado glotón, el perro puede adorar el pescado... pero con algunas restricciones.


En cuanto a los beneficios, en primer lugar, se puede observar que el pescado es una fuente esencial de proteínas para él, y que puede cambiar su aporte habitual de carne. No olvidemos que las proteínas son esenciales para un buen desarrollo muscular. Además, algunos pescados "grasos" como las sardinas, la caballa, la trucha o el salmón contienen una gran cantidad de ácidos grasos esenciales perfectos para un pelaje bonito y para una buena salud general de su compañero. Los omega-3 presentes en estos pescados también son beneficiosos para apoyar sus articulaciones y su sistema inmunológico.


¡Pero atención a adaptar la cantidad que se le da! La cantidad ideal de pescado no debe exceder el 10% de su necesidad energética diaria en calorías para no desequilibrar su alimentación básica. Para un perro de 10 kg, esto equivale a unas 70 kcal, lo que corresponde a 30-35 g de pescado graso y el doble para el pescado magro (merluza, bacalao, etc.).


Aunque tiene posibles beneficios, el pescado también puede presentar riesgos para el perro. Las espinas en primer lugar: desmenuce bien cada trozo de pescado antes de dárselo por su seguridad. También preste atención a la procedencia de su pescado, ya que estos pueden contener metales pesados responsables de intoxicaciones. Tenga especial cuidado con el atún, el más cargado de metales pesados. Priorice los pescados llamados blancos, y reserve los pescados grasos para comidas más ocasionales. Tenga cuidado también con las bacterias, y nunca le dé pescado crudo a su perro. También debe evitar el pescado demasiado salado (como el pescado ahumado) o cocinado con salsas, ya que puede ser perjudicial para su digestión.

Los riesgos asociados al pescado

Al igual que en los humanos, el pescado puede presentar ciertos riesgos para la salud si se prepara incorrectamente:

● Parásitos: el pescado crudo puede contener nematodos (ej. Anisakis), responsables de trastornos digestivos.

● Bacterias: Salmonella o Listeria pueden contaminar el pescado crudo o mal cocido, causando diarrea, vómitos y fiebre. Estas bacterias son peligrosas para el perro... y para los humanos en caso de transmisión.

● Enzimas: algunos pescados crudos contienen tiaminasa, que destruye la vitamina B1 (tiamina). Esto puede provocar deficiencias graves si se administra regularmente.

● Metales pesados: los grandes peces depredadores (atún, pez espada) acumulan más mercurio, lo que puede provocar una intoxicación a largo plazo.

● Exceso de vitaminas liposolubles: el hígado de algunos pescados (especialmente el bacalao) contiene mucha vitamina D. Un exceso puede causar intoxicación (hipercalcemia, daño renal, trastornos óseos).

¡Estos riesgos también existen para nosotros! Por esta razón, las autoridades sanitarias recomiendan a los humanos limitar ciertas especies y cocinar bien el pescado. Las mismas precauciones deben aplicarse a nuestros perros.

Preguntas frecuentes


¿Qué tipo de pescado es el mejor para los perros?


Se deben preferir los pescados blancos (como el bacalao, el lenguado o la merluza), ya que son bajos en grasas y fáciles de digerir. Los pescados grasos (salmón, sardinas, caballa) también son interesantes gracias a sus omega-3, pero deben ser ocasionales.


¿Se le puede dar salmón a un perro?


Sí, pero solo salmón bien cocido, sin piel ni espinas. Nunca crudo, ya que puede transmitir un parásito peligroso. En pequeñas cantidades, aporta ácidos grasos beneficiosos para la piel y el pelaje.


¿Cuántas veces a la semana puede comer pescado un perro?


En general, de 1 a 3 veces por semana es suficiente. Una buena noticia: dar pescado rico en omega-3 directamente suele ser más eficaz y estable que los suplementos de aceites de pescado, que se enrancian fácilmente. Por lo tanto, una ración de sardina, caballa o trucha de 1 a 3 veces por semana constituye un excelente aporte.


¿Mi perro puede comer pescado crudo?


No. Al igual que en los humanos, el pescado crudo puede contener bacterias, parásitos y enzimas dañinas. Siempre debe cocinarse bien.


¿Cuáles son los mejores pescados para perros?


👉 Los pescados blancos (bacalao, lenguado, merluza) por su digestibilidad.
👉 Los pescados grasos (sardina, caballa, trucha, salmón) por los omega-3, de 1 a 3 veces por semana.


¿Cuáles son los riesgos de un exceso de pescado?


⚠️ Un desequilibrio de la ración, una sobrecarga de grasas, una exposición a metales pesados y, en algunos casos, una sobredosis de vitamina D (especialmente a través del hígado de pescado o ciertos aceites concentrados).

Para saber más

● Watson, T.D.G. (1998). “Dietary fats and oils in dogs and cats.” Journal of Nutrition.

→ Estudio que detalla los beneficios de los omega-3 (EPA, DHA) derivados del pescado para la salud cutánea, articular e inmunitaria.


● European Food Safety Authority (EFSA, 2012). “Scientific opinion on the risks for animal and human health related to the presence of mercury and methylmercury in food and feed.”

→ Evaluación de los riesgos relacionados con los metales pesados en el pescado, útil para comprender por qué limitar ciertas especies como el atún.


● AVMA (American Veterinary Medical Association). “Feeding fish to pets.”

→ Recurso de divulgación veterinaria que recuerda los riesgos asociados al pescado crudo (bacterias, parásitos, enzimas) y ofrece consejos prácticos de seguridad alimentaria.

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Los consejos de Charlotte

El pescado debe seguir siendo un complemento alimenticio y no la base de la ración.


● En la práctica, puede representar hasta el 10 % del aporte energético diario.

● Para un perro de 10 kg: aproximadamente 30-35 g de pescado graso (sardina, caballa, salmón, trucha) o 60-70 g de pescado blanco (bacalao, merluza, lenguado, merluza).

● Idealmente, darlo de 1 a 3 veces por semana, alternando con otras fuentes de proteínas.

En conclusión, sí al pescado para tu perro, bien cocido y preparado con su ración de verduras. La cantidad debe ser moderada (máximo 10% de la ración). Las sardinas, caballas y truchas son excelentes opciones, de 1 a 3 veces por semana. Al igual que en los humanos, hay que estar atento a los riesgos de contaminación, metales pesados y sobredosis de vitaminas.