Bien vivre ensemble 3 min 03/11/2025

¿Cuándo empezar a adiestrar a tu cachorro?

La trampa del adiestramiento temprano

En el imaginario colectivo, un "buen cachorro" es a menudo el que ya sabe sentarse, venir cuando se le llama, caminar a nuestro lado... Pero intentar enseñarle estas bases desde las primeras semanas puede ser contraproducente, incluso perjudicial. Porque un cachorro, al llegar a su nuevo hogar, no necesita rendir: necesita seguridad. Forzado demasiado pronto a ejercicios que aún no comprende, o expuesto a entornos estresantes, corre el riesgo de desarrollar ansiedad, hipervigilancia o, por el contrario, apatía, o incluso reactividad si no se respetan sus emociones y demandas.

No es sometiéndolo a interacciones repetidas o a sesiones de trabajo como se ayuda a un perro a desarrollarse de forma equilibrada, sino respetando su ritmo.

La etapa esencial: la adaptación

El primer trabajo del cachorro es adaptarse a su nuevo entorno. Esto implica:

  • Descubrir su casa, sus olores, sus puntos de referencia
  • Crear un vínculo con sus humanos
  • Aprender a dormir solo si eso es lo que deseas, teniendo en cuenta que un cachorro necesita ser tranquilizado, especialmente las primeras semanas: ha dejado su entorno familiar, sus hermanos, su madre y todo lo que le brindaba seguridad. Por lo tanto, un cachorro que llora las primeras noches es simplemente normal: ha perdido sus puntos de referencia.
  • Comprender este nuevo mundo, sin ser arrojado bruscamente a él

Esta fase, a menudo llamada "período sensible" (de 3 a 16 semanas aproximadamente), es fundamental. Establece las bases de la relación de confianza, la seguridad afectiva y la regulación emocional. Es un momento en el que se observa al cachorro para comprenderlo, en lugar de intentar moldearlo.

La importancia de las primeras experiencias

Las primeras experiencias al aire libre deben realizarse con extrema delicadeza: un cachorro mal expuesto al mundo exterior puede desarrollar miedos duraderos.

No se trata de socializar a toda costa, sino de acompañarle a vivir experiencias positivas, a su ritmo. Un parque, un mercado, otra casa... Sí, pero solo si el cachorro está receptivo, descansado y curioso. De lo contrario, es mejor posponerlo. Nunca es obligatorio saludar a todos los perros o a todas las personas.

Lo que importa no es cuántas interacciones ha tenido el cachorro, sino la calidad emocional de esas experiencias. ¿Tuvo miedo? ¿Pudo observar con calma? ¿Se le puso en una situación de éxito? Son estas preguntas las que deben guiar el ritmo de los descubrimientos. Una vez más, como habrás comprendido, la cuestión no es cuándo empezar el adiestramiento, sino más bien acompañarle en sus descubrimientos.

Aprender a no hacer nada: una habilidad clave

A menudo es contraintuitivo para un humano, pero la primera habilidad que hay que enseñar a un cachorro no es "sentarse", "venir" o "quedarse quieto". Es no hacer nada.

Aprender a quedarse en un entorno neutro, a calmarse solo, a observar sin reaccionar… Esta es una habilidad preciosa que más tarde favorecerá el aprendizaje, la concentración y la gestión de las emociones. Esto se logra con momentos de calma, descanso (¡18 a 20 horas al día!), acceso a zonas de recursos y ausencia de estímulos constantes.

Un cachorro capaz de no hacer nada sin agitarse estará más capacitado para aprender después las reglas de la vida humana que no le son intuitivas. Recordemos siempre que fuimos nosotros quienes lo invitamos a nuestras vidas: adaptémonos a él.

Leer a tu cachorro para acompañarle mejor

Antes de querer enseñar, hay que aprender a observar. Cada cachorro tiene sus sensibilidades, su umbral de tolerancia, sus señales de estrés. Un bostezo, una mirada que se desvía, las orejas pegadas, una postura inmóvil… son todos indicios de que es demasiado pronto, o de que la situación no se está viviendo bien. Para aprender a descifrar lo que se conoce como "señales de calma", no dudes en recurrir a un adiestrador amable.

No se acompaña a un cachorro con expectativas, sino con disponibilidad emocional. Al estar atento a lo que expresa, se construye una relación sólida, capaz de soportar luego los aprendizajes más técnicos (que no son obligatorios, recordemos).

¿Cuándo empezar la educación básica?

Una vez que el cachorro duerme bien, tiene referencias estables, comienza a manejar sus emociones, ha tenido sus primeras salidas positivas y ha aprendido a calmarse, entonces puede comenzar la educación. Suavemente, en forma de juegos y sin coacción física o mental. La palabra "educación" adquiere entonces todo su sentido: guiar, mostrar, acompañar, y no adiestrar o corregir.

Los aprendizajes básicos (paseo con correa, llamada, posición, ausencia, higiene...) se construyen a lo largo de la relación, respetando siempre sus necesidades y capacidades del momento.

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Los consejos de Justine

Ainsi, si vous vous demandiez "quand commencer le dressage avec mon chiot ?", il y a souvent derrière la question une forme d’urgence humaine à "bien faire". Mais pour le chiot, ce qui compte, c’est le lien, la sécurité et la découverte progressive du monde. De ce fait, le dressage ne devrait jamais être une priorité à l’arrivée. En réalité, laisser le temps au chiot de s’adapter, de se reposer, d’observer, est le plus grand cadeau qu’on puisse lui faire. C’est cette base qui permettra ensuite un apprentissage fluide, juste et durable.

 
Justine Rivière, assistante vétérinaire spécialisée en nutrition animale

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