¿Qué es el mantrailing?
¿Qué es el mantrailing: definición rápida
El término "mantrailing" significa literalmente en inglés "seguir un rastro humano".
Se trata de una disciplina en la que el perro, unido a su humano por una correa larga, es entrenado para encontrar a una persona gracias a su olor. Puede ser una disciplina "profesional" (perros de búsqueda de avalanchas o escombros), pero también una actividad de ocio. En esta disciplina, el perro es llamado "perro rastreador", la persona buscada "trazador", el rastro olfativo en el suelo "pista", y el humano que guía al perro "guía".
Una sesión es orquestada por un "jefe de pista", que se asegura de que se respeten las reglas del mantrailing, sin influir en el guía ni en su perro.
El objetivo de esta actividad, practicada como ocio, es enseñar al perro a mantenerse enfocado en su pista, independientemente de los estímulos externos (humanos, perros, ruidos, movimientos, olores...). Evidentemente, hay una progresión en la dificultad para el perro, y el trabajo siempre se realiza al ritmo de este último.
¿Para qué perros y qué beneficios?
Ahora que ya sabes qué es el mantrailing, quizás te preguntes a quién va dirigida esta actividad y qué beneficios ofrece. En realidad, todos los perros pueden practicar mantrailing. Dado que esta actividad se practica al ritmo del perro y en pistas de longitud variable, es una actividad que se puede ofrecer a un perro de cualquier edad: es a la vez una actividad no traumática para las articulaciones, que además permite mantener la musculatura y resulta muy estimulante mentalmente.
Los beneficios de esta actividad son múltiples:
- Fortalecer la relación con su perro
- Desarrollar el olfato del perro
- Aumentar la confianza en sí mismo del perro
- Estimular mentalmente al perro (incluido el perro mayor, para retrasar su envejecimiento cerebral)
- Trabajar la ansiedad y la hiperactividad (con una actividad de concentración que se puede adaptar a todas las capacidades de todos los perros)
El mantrailing puede, por lo tanto, proponerse como parte de un trabajo conductual para el perro ("terapia de rastreo"). Oler es un comportamiento natural del perro, que a menudo se ve reprimido en nuestra vida moderna. La práctica del mantrailing ayuda a reequilibrar al perro (o a mantener su equilibrio) gracias a la estimulación de este sentido predominante en él.

¿Cómo se desarrolla la práctica del mantrailing?
Material necesario
Para practicar mantrailing, necesitarás varios accesorios. En primer lugar, necesitarás un arnés de mantrailing o un arnés de paseo adecuado para la práctica: al igual que en el canicross, el arnés debe liberar los hombros, la tráquea, los codos y permitir la tracción sin molestar al perro.
Está muy desaconsejado (e incluso prohibido) utilizar arneses de tipo "noruego" (con una banda antitracción delante del pecho) que bloquean el movimiento de las patas delanteras y pueden lesionar al perro. También está desaconsejado atar la correa al collar, ya que ejercerá presión sobre la tráquea y también puede lesionar al perro. Asegúrate también de conseguir una correa (correa larga) para que el perro pueda seguir la pista mientras permanece bajo el control de su dueño. Debe ser cómoda para ti, con un buen agarre y lo suficientemente flexible para facilitar una buena comunicación entre tú y tu perro. Puede estar hecha de diferentes materiales (lona, cuero, nailon, biothane...), ¡tú eliges!
La correa debe medir de 10 a 12 metros para darle al perro suficiente margen para trabajar de forma autónoma. Además, prepara una recompensa de gran valor: puede ser comida o un juguete, pero en cualquier caso, debe ser algo que tu perro adore y no tenga a su disposición a diario (un juguete muy motivador y no un juguete tirado por casa, o comida que no tenga a menudo y que no se use habitualmente para el adiestramiento, como salchichas, queso, paté para gatos, sardinas...). La recompensa alimentaria se colocará en una pequeña caja hermética. Los especialistas recomiendan preparar una caja por pista antes de la sesión, para no tener que manipular comida en la pista y evitar distraer el olfato del perro.
No olvides llevar un cuenco y agua: el hecho de seguir una pista puede resecar las mucosas del perro, necesitará beber antes y/o después de su pista (o incluso durante, en pistas largas con tiempo caluroso, quizás un pequeño cuenco plegable adicional). Finalmente, obviamente necesitarás un objeto con el olor de la persona buscada (rastreador): este objeto puede ser de tela o no, y deberás llevar una bolsa de congelación o un frasco para conservarlo "fresco" y evitar que otros participantes lo toquen directamente para no "diluir" el olor o modificarlo. También se pueden considerar otros equipos. Prepara entonces un chaleco reflectante para ti y tu perro si rastreas en zonas concurridas o en la ciudad. Si tu perro tira con fuerza, puedes considerar usar guantes. Por otro lado, equípate para todos los tiempos: tiempo de lluvia, frontal para la noche, abrigo o manta para tu perro en tiempo frío...
Desarrollo de una sesión
Antes de nada, es imprescindible que tu perro haya hecho sus necesidades antes de la sesión (¡no olvides tus bolsas para excrementos!). De hecho, una vez que se lanza a una pista, ya no tiene "derecho" a marcar ni a hacer sus necesidades, lo que significaría que no está concentrado en el olor. Luego, el objetivo es hacer que el perro asocie los tres elementos siguientes: el olor de referencia, la búsqueda de la persona y la recompensa motivadora al final. Los primeros entrenamientos se centrarán principalmente en el aprendizaje de la toma de olor y el inicio de la pista, y luego, en función del ritmo de aprendizaje de tu perro, las siguientes sesiones serán progresivamente más difíciles. Los profesionales te enseñarán a manejar tu correa (que es el vínculo de comunicación con tu perro durante la búsqueda). De hecho, debe manipularse con precaución para evitar dar involuntariamente información que pueda perturbar a tu perro. También te enseñarán a descifrar el lenguaje corporal de tu perro (posición del cuerpo, de la cabeza, de las orejas, de la cola, cambios de dirección, paradas). Después, con la práctica, tu comunicación con tu perro será cada vez más intuitiva y ¡será cada vez más "eficaz"!