AlimentationGuide 5 min 17/04/2026

¿Cuál es el lugar de los suplementos alimenticios en una dieta seca?

Los complementos alimenticios para perros y gatos ocupan hoy en día un lugar cada vez más visible: estanterías dedicadas, múltiples promesas, recomendaciones en redes sociales… Al mismo tiempo, la mayoría de los animales de compañía son alimentados con una dieta seca, es decir, con pienso presentado como «completo y equilibrado».

Entonces surge una pregunta: si el pienso es completo, ¿para qué sirven los complementos alimenticios? ¿Son útiles, inútiles o a veces arriesgados?

La respuesta es menos clara de lo que parece, y requiere comprender bien qué es realmente un pienso, cómo se formula y en qué casos una suplementación puede tener sentido.

 

Este artículo en resumen

  • El pienso «completo» ya cubre las necesidades nutricionales de un animal sano: añadir suplementos por defecto es inútil, incluso arriesgado.
  • Una suplementación no justificada puede provocar sobredosis (vitaminas, minerales) y desequilibrar la ración, especialmente en perros pequeños y gatos.
  • Los complementos son útiles únicamente en casos específicos (enfermedad, trastornos concretos, apoyo dirigido), y deben utilizarse de forma reflexiva y temporal.
  • No todos los complementos son iguales: la calidad, la dosificación, la biodisponibilidad e incluso los argumentos de marketing requieren una mirada crítica para evitar una posible ineficacia o efectos indeseables.

 

Un pienso «completo»: ¿qué significa realmente?

A nivel reglamentario, un pienso considerado completo es un alimento que, utilizado solo y conforme a las recomendaciones, cubre todas las necesidades nutricionales de un perro o gato sano.

Estas necesidades son definidas en Europa por las recomendaciones de la FEDIAF, a su vez basadas en los trabajos del NRC (Nutrient Requirements of Dogs and Cats). Durante la formulación, los fabricantes utilizan software especializado para ajustar los aportes de:

  • proteínas y aminoácidos esenciales,
  • lípidos y ácidos grasos esenciales,
  • vitaminas, minerales y oligoelementos,
  • energía metabolizable.

En otras palabras, el pienso no es una receta improvisada, sino un producto industrial extremadamente estandarizado, diseñado para cubrir necesidades medias, con márgenes de seguridad integrados.

En este contexto preciso, añadir un complemento no es necesario… y puede incluso ser contraproducente.

 

Una suplementación sistemática es problemática

El error más frecuente consiste en considerar los complementos alimenticios como intrínsecamente beneficiosos. Sin embargo, en nutrición, cualquier aporte inútil puede convertirse en un exceso.

El riesgo de sobredosis

Algunas vitaminas y minerales tienen umbrales de seguridad estrechos, en particular: vitamina A, vitamina D, calcio, fósforo o yodo. Un pienso completo ya contiene estos nutrientes por encima del mínimo estricto, con el fin de tener en cuenta las variaciones de ingestión, digestibilidad y necesidades individuales.

Añadir un complemento multivitamínico «por seguridad» puede entonces llevar a un aporte crónico excesivo, sin ningún beneficio clínico, pero con un riesgo real a medio o largo plazo (desequilibrios óseos, trastornos metabólicos, sobrecarga hepática…).

El argumento del «no puede hacer daño»

Contrariamente a una creencia popular, los complementos no son neutros ya que modifican el equilibrio global de la ración, a veces de forma significativa, especialmente en animales de pequeño tamaño o en gatos, cuyos márgenes de tolerancia son más bajos.

Una dieta seca bien elegida no debe ser «corregida» por defecto.


Entonces, ¿los complementos son inútiles con el pienso?

No. Pero su lugar es específico, contextual y transitorio.


Caso nº1: situaciones fisiológicas o patológicas particulares

Algunas situaciones escapan claramente al marco de «animal adulto sano»:

  • trastornos digestivos crónicos,
  • enfermedades inflamatorias,
  • insuficiencia renal, hepática o pancreática,
  • convalecencia,
  • trastornos dermatológicos complejos,
  • envejecimiento con pérdida de apetito o de masa muscular.

En estos casos, las necesidades evolucionan, la asimilación puede verse alterada, y una suplementación específica (y elegida con rigor) puede tener un interés funcional real.

Aquí no hablamos de «potenciar» la ración, sino de compensar una fisiología deficiente o una necesidad aumentada.


Caso nº2: apoyo funcional dirigido, sin desequilibrar la ración

Algunos complementos no tienen como objetivo cubrir necesidades nutricionales globales, sino actuar sobre un eje preciso, por ejemplo:

  •  fibras específicas para modular el tránsito,
  • probióticos o postbióticos en contextos digestivos definidos,
  • ácidos grasos EPA/DHA para un efecto antiinflamatorio dirigido,
  • condroprotectores en ciertas afecciones articulares.

En estas situaciones, el complemento no reemplaza el pienso, no lo mejora, pero añade una función, sin perturbar el equilibrio macro y micronutricional global.


Atención a las duplicidades

Un punto a menudo descuidado se refiere a las superposiciones entre piensos y complementos.

Muchos piensos llamados «funcionales» (piel, digestión, articulaciones…) ya están enriquecidos con zinc, biotina, omega-3, vitaminas del grupo B y antioxidantes.

Añadir un complemento de «piel y pelaje» encima de un alimento específicamente formulado para trastornos cutáneos, por ejemplo, a menudo significa duplicar, o incluso triplicar ciertos aportes, sin ser consciente de ello. El hecho de que un nutriente sea útil no significa que sea beneficioso más allá de las dosis eficaces definidas por la ciencia.


Complementos y marketing: saber mantener la distancia

El mercado de los complementos alimenticios se basa en gran medida en promesas simplificadas, a veces desconectadas de la realidad nutricional con denominaciones como «detox», «inmunidad reforzada», «equilibrio natural» o «refuerza las defensas». Estas nociones rara vez se definen de manera científica, y mucho menos se cuantifican.
Sin embargo, en nutrición animal, lo que cuenta son los aportes reales, biodisponibles e integrados en un conjunto coherente.


La calidad de los complementos alimenticios: un punto a menudo subestimado

Hablar de complementos alimenticios sin hablar de su calidad real sería incompleto. Porque no todos los complementos son iguales, ni mucho menos. Y a diferencia del pienso, el nivel de supervisión, control y validación es extremadamente variable según los productos.

Un marco regulatorio mucho menos estricto que para el pienso

Un pienso completo está formulado para cumplir con recomendaciones nutricionales precisas, validado por software, a veces analizado en laboratorio, y enmarcado por las guías de la FEDIAF.

Por el contrario, muchos complementos alimenticios no están formulados para cubrir una necesidad, no se prueban como parte de una dieta completa y solo se someten a análisis muy parciales, o incluso inexistentes.

Algunos productos se comercializan basándose en un ingrediente "interesante" sobre el papel, sin una reflexión real sobre:

  • la dosis realmente aportada,
  • la biodisponibilidad del nutriente,
  • su interacción con la alimentación ya establecida.

Peor aún, algunos laboratorios, especialmente en complementos a base de plantas, prometen una ausencia total de efectos secundarios o interacciones con tratamientos médicos en curso. Esto es falso: las plantas pueden tener efectos secundarios, estar contraindicadas e interactuar con medicamentos.

Análisis: entre ausencia total y datos muy parciales

No existe ninguna obligación sistemática de análisis completos para los complementos alimenticios.

En la práctica, algunos productos nunca se analizan después de la fabricación, otros se conforman con un análisis puntual de la materia prima y pocos son los que disponen de análisis regulares del producto final.

Esto plantea varios problemas, como la incertidumbre sobre el contenido real de principios activos o una variabilidad importante de un lote a otro, lo que puede provocar "en el mejor de los casos" una falta de eficacia, y en el peor, excesos potencialmente perjudiciales. Para las vitaminas liposolubles, los minerales o los oligoelementos, así como algunos principios activos de las plantas, la diferencia entre la dosis anunciada y la dosis real puede ser clínicamente significativa, especialmente en gatos o perros pequeños.

Origen de las materias primas: una gran heterogeneidad

Al igual que los ingredientes utilizados en el pienso, el origen de las materias primas que componen los complementos alimenticios es un elemento central, a menudo muy subestimado. Detrás de un mismo nutriente se esconden en realidad formas muy diferentes, cuyo impacto biológico a veces no es comparable.

Según su origen y forma química, un micronutriente puede provenir de fuentes naturales o sintéticas, estar quelado o no, y presentar una biodisponibilidad muy variable.

Estas diferencias condicionan directamente su absorción, su eficacia real y su tolerancia por el organismo. Dos complementos que muestran el mismo nutriente en la etiqueta pueden, por lo tanto, producir efectos muy diferentes en la ración, simplemente porque la calidad y la forma de la materia prima utilizada no son las mismas.

Ejemplo:

  • un zinc en forma de óxido no tiene nada que ver, a nivel biológico, con un zinc quelado,
  • una vitamina E natural no tiene el mismo impacto que una forma sintética básica.

Sin embargo, en la etiqueta, la distinción rara vez es clara, y el consumidor no tiene forma de juzgar la calidad real de la fuente o su interés en el contexto específico de su animal.

Suplementos «naturales»: cuidado con los atajos

El calificativo natural suele percibirse como una garantía de seguridad. En realidad, no es sinónimo de eficacia ni de inocuidad.

Ciertas plantas o extractos vegetales pueden contener principios activos potentes, interactuar con tratamientos farmacológicos o aportar micronutrientes ya presentes en cantidad suficiente en el alimento.

Sin estandarización, sin análisis y sin reflexionar sobre la dosis real ingerida, el riesgo no es teórico. En nutrición, lo natural nunca exime de rigor.

 

En la práctica: cómo razonar la suplementación de forma inteligente

Con una alimentación seca, la pregunta correcta no es «¿qué suplemento añadir?» sino más bien:

  • ¿El alimento es realmente adecuado para el animal (edad, actividad, fisiología)?
  • ¿Hay un problema identificado y objetivable?
  • ¿El suplemento tiene una función precisa, medible y temporal?
  • ¿Existe riesgo de sobredosis o desequilibrio?

Productos asociados
Demandez-nous un conseil nutrition !

Nos experts en nutrition animale sont là pour vous aiguiller pour donner l’alimentation la plus juste à votre animal.

Obtenir un conseil
Nos guides
Les erreurs à éviter lorsque son chien est au régime
Lire l’article
Les risques de retournement d’estomac chez les chiens
Lire l’article
Qu'est-ce que l'agility pour les chiens ?
Lire l’article
L’alimentation des chatons de deux mois
Lire l’article

Los consejos de Justine

Lorsqu’elle est correctement formulée et adaptée au profil de l’animal, une alimentation sèche couvre déjà l’ensemble des besoins nutritionnels. Elle n’a donc pas vocation à être complétée par principe, ni « sécurisée » par des ajouts systématiques. Contrairement à une idée largement répandue, les compléments alimentaires ne sont pas des éléments neutres que l’on pourrait additionner sans conséquence : ils modifient l’équilibre global de la ration et peuvent, en l’absence de justification, exposer à des excès ou à des déséquilibres inutiles.

La place des compléments avec une alimentation à base de croquettes est avant tout fonctionnelle et contextuelle. Ils peuvent avoir un intérêt dans certaines situations précises, lorsqu’un besoin particulier est identifié, qu’il s’agisse d’un trouble digestif, d’une pathologie, d’une période de convalescence ou d’un soutien ciblé. En revanche, ils n’ont pas vocation à « améliorer » une croquette bien choisie simplement parce qu’ils existent ou qu’ils sont perçus comme naturels ou bénéfiques.

Toute supplémentation pertinente repose sur une compréhension fine de l’ensemble de la ration, de ses apports réels, mais aussi de la situation individuelle de l’animal : son âge, son état de santé, sa capacité d’assimilation et ses éventuels traitements. C’est cette lecture globale qui permet de décider si un complément est réellement utile ou s’il est simplement superflu.

En nutrition comme ailleurs, l’objectif n’est pas d’en faire toujours plus, mais de faire juste. Avec les croquettes comme avec toute alimentation, l’équilibre se trouve rarement dans l’accumulation mais dans la cohérence.

Justine Rivière, assistante vétérinaire spécialisée en nutrition animale

Artículos asociados
Comment éviter que mon chien ne mange trop vite ?
Guide Question pratique

¿Cómo evitar que mi perro coma demasiado rápido?

Leer el artículo
La transition alimentaire : une étape clé pour préserver la santé digestive de votre animal
Alimentation Bien nourrir son chat Bien nourrir son chien Guide

La transición alimentaria: un paso clave para preservar la salud digestiva de tu mascota

Leer el artículo
Comment adapter l’alimentation de son chien après sa stérilisation ?
Chiot, troubles digestifs et giardiose : comment s’en sortir
Alimentation Question pratique

Cachorro, trastornos digestivos y giardiasis: cómo salir adelante

Leer el artículo